Al oeste del Edén
Adentrarse en la lectura del libro de Jean Stein es disfrutar del privilegio de hablar con familiares y amigos de los pioneros de Hollywood.
Adentrarse en la lectura del libro de Jean Stein es disfrutar del privilegio de hablar con familiares y amigos de los pioneros de Hollywood.
Una prosa delicada da forma a la novela intercalando los pasajes más trágicos con otros llenos de emotividad, cuidando con mimo la historia como se cuidan las cosas que más nos importan.
Somos una imagen particular de una foto colectiva, quizás un recorte de una figura en un posado con millones de otros que eran en cierto modo como nosotros.
Ahora me rindo y eso es todo Álvaro Enrigue Anagrama, 2018 «La última hora de intimidad con el otro siempre parece otra en la línea: un episodio repetible y sin consecuencias. Nunca nadie piensa que esa fue la última vez que se bebió esa saliva ni que lo que sigue es extrañar hasta la muerte…
Michèle Bernstein (París, 1932) hace un retrato de su vida, de su pareja, de sus amigos, de sus amantes, de su ciudad, a través de la forma de mirar que te da la juventud. Una visión que sabes que no volverás a tener, y que aunque mira más hacia uno mismo, está despierta y recibe todo lo que viene de fuera.
Me gustaba Sabino Méndez, como me gustaba Santiago Auserón o Enrique Bunbury -otra generación-, porque veía en su canciones un trabajo literario. Sus letras no eran meros chismes sentimentales, sino que había una preocupación estilística, lírica.
Si se dice con más o menos acierto que el cuento es el laboratorio de la novela, en Conviene tener un sitio adonde ir, el escritor se sirve de algunas de sus incursiones periodísticas para preparar proyectos de más largo aliento.
En Calais, Emmanuel Carrère reportea al estilo clásico. Intenta buscar respuestas, hace entrevistas buscando un nuevo punto de vista, consciente de la dificultad de hacer un buen trabajo.
Si a San Pedro se le encargó el trabajo de estar a las puertas del cielo, al protagonista de Paraíso Alto, se le ecomienda la tarea de recibir a los sucidas y enterrarlos una vez se han quitado la vida en esta tierra donde el abismo es frontera.
Tiene que llover Karl Ove Knausgard Traducido por Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo Anagrama Título húmedo el que ha utilizado Karl Ove Knausgard para la quinta entrega de Mi lucha. Y aunque es el menos poético de todos, razón no le falta, porque si deja claro algo en este volumen, el más largo hasta ahora,…