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Nuestras recomendaciones
Elizabeth Finch
Barnes realiza un homenaje a aquellas personas que con su forma de ser, su madurez imperfecta pero adulta, nos producen marcas indelebles a los que las conocemos.
Asalto al Banco Central
Curioso, divertido y a la par triste plano detalle de nuestra Transición.
Como bestias
Violaine Bérot teje una historia fabulada, una especie de novela negra si nos ceñimos a que toda sus páginas son indagaciones para esclarecer lo ocurrido.
Nagori
la autora nos guía por un delicioso viaje sobre la forma en la que las diferentes culturas tratan de aprehender y visualizar el paso del tiempo, creando divisiones, muchas veces artificiales, a las que llamamos estaciones.
Los seres queridos
Una especie de novela negra trufada de personajes y clichés que harán las delicias de los amantes del género negro clásico.
Intimidades
Esta traductora de lenguas, observadora e intérprete del comportamiento humano, experimenta el mundo en disonancia,
Un lugar para Mungo
La historia de un adolescente que crece rodeado de alcohol y violencia, pero también el tierno relato de un chico que se siente diferente y asiste en su particular sensibilidad al despertar del deseo.
Castillos de fuego
Un fresco ambicioso de los tiempos en los que se está construyendo una nueva identidad para poder sobrevivir a los inciertos nuevos tiempos.
Los árboles
Percival Everett vuelve a demostrar que el humor es un arma muy poderosa para denunciar, sobre todo cuando ya las palabras se han quedado cortas, cuando parece que está todo dicho.
Primera sangre
Una levedad que es propia de ella y una perspicacia y naturalidad que nos reconcilia con este talento.
La tercera clase
Un coro de personajes que tratan de crear una vida alrededor de un instituto público en una de las barriadas convertidas en infravivienda y centro logístico de droga.
Mi casa está donde estoy yo
Igiaba Scego traza un mapa sin fronteras; o, más bien, un mapa donde las fronteras se diluyen dejando marcadas suaves líneas para dibujar la superficie de su identidad.