Columbine
Años de investigación avalan este escrito dotado de una prosa muy ágil y visual y que puede leerse como un ensayo periodístico, como una novela de true crime, e incluso de terror.
Años de investigación avalan este escrito dotado de una prosa muy ágil y visual y que puede leerse como un ensayo periodístico, como una novela de true crime, e incluso de terror.
Véronique Olmi recurre a un estilo preciso e inquietante para poner en nuestras manos una experiencia que, siendo devastadora, merece la pena vivir.
La escritura de Alan Hollinghurst se adapta con una exquisita sensibilidad a la narración de su protagonista; habilidad y talento incluso para intuir lo que deliberadamente queda en silencio, dibujando en su conjunto una novela delicada, sensual y melancólica.
Una historia de castigo y arrepentimiento en la que prevalece, por encima de todo, la familia y la resistencia.
Un debut tremendamente original, humano y artístico, y que invita a la empatía. Formidable.
Un homenaje al arte, una reivindicación del poder de la cultura como vía de expresión para plasmar belleza y como lenguaje para luchar, aún en la actualidad, contra todo totalitarismo.
La casa devastada reparte por sus habitaciones temas como el duelo, la sexualidad, los traumas, la violencia o la venganza.
Una extraordinaria primera novela que huele a salitre, se envuelve con la espuma de las olas que rompen furiosas contra las rocas y evoca la magia de las ancestrales tierras gallegas.
Un relato de supervivencia narrado en capítulos breves que avanzan impregnando la lectura de esa angustia provocada por el lento devenir de los días.
Carrère nos lleva de un lado a otro, nunca nos deja elegir la puerta que abrimos, pero siempre nos atrapa. Parece un Steve Jobs de la literatura, niega tu capacidad para elegir y lo hace por ti y te deja, al final, deseando que siga tirando de tu mano arrastrándote.