Reunión
Un libro muy corto sobre un aliento muy largo.
Un libro muy corto sobre un aliento muy largo.
A parte de ser una crónica de una relación terrorífica, de maltrato físico y psicológico, el libro es una reflexión muy esclarecedora en torno a la violencia doméstica dentro del la comunidad ‘queer’.
Es buenísimo Saldaña, no puedo decir por qué, pero quiero salir por las mañanas a una azotea con él y dejar que, como si fuera un halcón amaestrado, vuele para traerme historias que pueda leer sin criterio.
Un verdor terrible logra que los descubrimientos científicos más importantes del siglo veinte se conviertan en historias de destrucción personal, rendiciones e iluminaciones más cerca de la locura que de los números.
También con ‘Las gratitudes’ De Vigan nos pone frente a un espejo que nos devuelve un reflejo incómodo, aunque quizá más amable que en la novela anterior.
Y la música que produce la prosa suena, cambia de ritmo, se acelera y se templa, pero nunca desafina y nos deja como a él, con ganas de huir de los aplausos, cerrar los ojos y detenernos emocionados.
No es un libro más sobre las adicciones. Su autora podría escribir un mundo sentada a oscuras en un armario lleno de botellas. Lo ha hecho. Tiene una prosa dura y brutal y una sensibilidad que corta y hace daño.
Un ensayo de aristas autobiográficas que aborda ese deporte tan sano que es el de irse a dormir después de comer
Moser escribe un libro donde todo se convierte en los tiempos más agitados, acordes con la visión y los extremos de Sontag.
Un realismo existencialista en el que se reflejan las pulsiones naturales de búsqueda de la felicidad con la capacidad destructiva y autodestructiva que todos llevamos dentro.