Los nombres de Feliza
Juan Gabriel Vásquez reconstruye la historia para que el lector la viva, porque así es como se siente la escritura del autor.
Juan Gabriel Vásquez reconstruye la historia para que el lector la viva, porque así es como se siente la escritura del autor.
Uno de los ejercicios más bellos que hemos visto en mucho tiempo.
La inocencia y amabilidad de sus acciones nos hace sonreír continuamente pero su cotidianidad también está llena de situaciones desconcertantes y divertidas.
El periplo de la adolescente Barbary desde la Provenza que ha habitado en los últimos años con su madre, al Londres bombardeado, retrata los paisajes naturales, urbanos y sociales de la posguerra europea.
Una maravillosa lectura sosegada y luminosa, narrada desde una realidad cotidiana, con pequeños trazos de humor.
Sin duda alguna Percival Everett es el escritor de nuestra época.
Convertido en un clásico de la literatura chilena, habita en ‘El río’ la agresividad de un submundo, real, donde imperan los códigos de la calle y la ley de la supervivencia.
No se utiliza la literatura como recurso sanador o consuelo, pero sí como protección para quienes están alrededor, para las víctimas, para las que lo son, para las que lo pueden ser.
Los buenos libros existen aunque sean pequeños, y son rayo de felicidad en una semana.
Un libro enigmático, oscuro incluso, con una voz narrativa de lo más interesante capaz de resumir temas complejos con aparente sencillez.