Triste tigre
Neige Sinno
Anagrama, 2024


Hay libros que nunca debieron escribirse, si con ello se borraran episodios que nunca debieron ocurrir. Pero hay hechos reales, que existieron y que merecen, deben, ser contados. Quizá para sanar, quizá para concienciar, quizá para intentar comprender lo incomprensible, sabiendo de antemano que no se le hallará sentido. Esto es lo que se asume Neige Sinno en Triste tigre (Anagrama) para compartir con los lectores un relato de abuso infantil, el suyo propio.
La autora francesa cuenta en su libro la violencia sexual a la que su padrasto la sometió entre los 7 y los 14 años de edad. En un texto sobre lo monstruoso y lo humano, donde intercala una lectura crítica de aquella Lolita de Nabokov, Sinno analiza el mal y expone en la distancia todo lo vivido, así como el reconocimiento de los hechos por parte de ella y de su entorno. Secuencias de silencios y negación; pasajes complejos y difíciles, tanto en el pasado como en su futuro adulto, abordando la vulnerabilidad de los niños a través del poder que los adultos pueden llegar a ejercer sobre ellos; y huellas de una experiencia transformada en supervivencia y libertad.
Triste tigre no está escrito desde el sufrimiento o la victimizacion, no se utiliza la literatura como recurso sanador o consuelo, pero sí como protección para quienes están alrededor, para las víctimas, para las que lo son, para las que lo pueden ser. Y hay en el texto dolor, un dolor que se afronta con dignidad y valentía, ese coraje necesario para que a nivel social y político se hable y se afronte esta, y cualquier otra, forma de violencia. Y se denuncie. Porque la vergüenza no es la de la víctima.



