Los hombres no son islas

Los hombres no son islas
Nuccio Ordine
Traducción de Jordi Bayod
Acantilado, 2022

Nuccio Ordine nos invita en su último libro a adentrarnos en la historia de la literatura universal. A través de una selección de textos, el autor propone un recorrido por grandes clásicos haciéndonos reflexionar sobre temas como las desigualdades sociales, la valía y los méritos de los gobernantes, el fanatismo religioso, el tiempo, la paz, la convivencia, la libertad, el poder de la palabra o la magia de la poesía. Ordine expone teorías y nombres que abordaron estos asuntos a través de la escritura, pero no profundiza, y ahí radica un valor más de su propuesta, sino que busca despertar la curiosidad en el lector para llevarlo así a descubrir aquellos textos originales.

Los hombres no son islas arranca con una introducción (que bien podría constituir un libro por sí misma) para desplegarse en todo un elogio a la humanidad, al valor moral. En referencia a Montaigne, por ejemplo, habla sobre la amistad, el diálogo, el arte de la conversación; también sobre la necesidad de construir «lazos vivos, verdaderos, auténticos», frente a la imposición de las cifras, el dinero y lo efímero, en alusión a Antoine Saint-Exupéry; o sobre la importancia de la docencia en una maravillosa mención a la carta que Camus escribió a su maestro Louis Germain para agradecerle su enseñanza cuando recibió el Premio Nobel de Literatura.

Frente a los discursos que aún imperan en una parte de nuestra sociedad, la obra defiende el sentimiento de pertenencia a una patria, pero a una patria más extensa, universal, donde todos los seres humanos se sientan partícipes de una misma comunidad, lejos del egoísmo y el interés propio. Velar por lo ajeno, por el bien común, para sentirnos ciudadanos del mundo. Una idea que se recoge en palabras de Virginia Woolf, quien lo ejemplificó muy bien al «representar a los seres individuales humanos como parte del océano. Todo individuo es una parte de la humanidad, como la ola es una parte del océano. Toda ola es al mismo tiempo única e idéntica a las demás».

Y no olvida el autor, por supuesto, que «el viaje más bello es la lectura». Una lectura tranquila y fructífera, abogando por ese elogio de la filosofía y de la lentitud de Nietzsche frente a la prisa y la velocidad. Así, pues, es como debemos tomar la obra de Ordine, con calma y sosiego, para adentrarnos en su profundidad, desde donde brotan sus ramificaciones, una puerta abierta a la historia de la literatura, al pensamiento y al saber. Los hombres no son islas constituye una biblioteca ideal para leer y releer los clásicos en busca de la unión en un mundo cada vez más falto de entendimiento.

J.C. Reina

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