Casa de alquiler
Weike Wang
Traducción del inglés de Damián Tullio
Chai, 2025


Keru de verdad pensaba que tenían que salir de esta llevándose mejor. En un futuro no tan distante, quizá solo quedaran ellos tres y algunos perros. Ya sin padres y sin amigos, no les quedaba otra que cuidarse las espaldas y tolerar las mierdas del otro. Parecía un futuro desolador, pero no tenía por qué serlo. Podían hacer un esfuerzo para ser gente funcional y no una panda de desesperados. Podían ser funcionales y no disfuncionales.
La segunda generación de inmigrantes en cualquier país, descubre en la vida adulta que aunque pertenece ya a la nueva cultura, nunca dejará de ser lo que eran sus padres y estos, por mucho que se hayan esforzado aparentemente en integrar a sus hijos, no terminan de dejar que se olviden de sus raíces.
Esta es la tesis de la novela de relaciones, en la que se cruzan relaciones de pareja, suegros, cuñados, nueras… con las miserias de cualquier familia, pero que confronta nuevas realidades: la renuncia a tener hijos, la proyección en la vida profesional de nuestra identidad, la falta de expectativas que permitan pensar en que nuestra vejez va a tener los mismos asideros que la generación anterior.
Wang disfraza de costumbrismo un pequeño tratado sobre las relaciones familiares cuando ya, estas, se han reducido a la mínima expresión. Lo hace sin crítica y entrevé, como en el párrafo que La Buena Vida selecciona para dar entrada a esta reseña, nuevas actitudes y barreras que debemos superar.



