Amigos de paso
Christopher Isherwood
Con traducción de María Belmonte
Acantilado, 2025


Explorar el significado de la vida, un lugar en la misma donde habitar, es el viaje que realiza Christopher Isherwood en Amigos de paso (en Acantilado). Con una exquisita escritura, íntima y sentimental, el autor relata cuatro episodios de su vida a través de ciudades que visitó y, especialmente, a través de las personas con la que convivió.
Un viaje que arranca en 1928, de Londres a Berlín, para pasar unos días junto al Señor Lancaster, un pariente lejano arrastrado por la moral anticuada de la alta sociedad a la que pertenece. Después irá a Grecia, en 1933, huyendo de los nazis, donde coincidirá con Ambrose, un rico desencantado con la vida que ha decidido habitar una isla perdida al norte de Atenas. En 1938 pondrá rumbo al puerto de Dover, de vuelta a su Inglaterra natal, donde se reencontrará con un viejo conocido, Waldemar, y su prometida, Dorothy, una pareja enfrentada por su pertenencias a dos mundos completamente diferentes.
Y llegará hasta el otoño de 1940, en California, donde conocerá a Ronny y a Ruthie. Y a Paul, con quien descubrirá la tentación y el desenfreno, pero también la creación de un lenguaje privado de dependencia y afecto.
Personajes que se van incorporando al relato y que, en el transcurso de los días, van dejando caer la máscara superficial de sus vidas para compartir las historias que se esconden bajo sus nombres. Reflexiones acerca de la razón, el alma, el tiempo, el futuro, la política, el miedo ante el inevitable estallido de la guerra… Fueron momentos de la vida de Isherwood, momentos de la historia europea del siglo XX; pero, sobre todo, momentos vitales que se sucedieron entre confidencias junto a esas enigmáticas personas que, cada cual a su manera, conformaron su misterio de la vida. Porque, quizá, esa búsqueda de un lugar, de un significado para el que no existe un manual, no se pueda imaginar sin todos aquellos ‘Amigos de paso’ con lo que ir descubriendo el mundo. Algunos, efímeros partícipes de esos instantes; otros, los que permanecen, cómplices y eternos.



