Canon de cámara oscura
Enrique Vila-Matas
Seix Barral, 2025


¿Y esa mitificación, por mi parte, de ese momento anterior a una acción? ¿De dónde viene esa pasión por la inmovilidad antes de que suceda algo? Tal vez de no haber nacido, o de la infancia en la que, como le dijera a aquella periodista que acabó hablándome de fútbol, fui feliz porque no me sucedió nada, aunque ahora pienso que debería haberle explicado que no me sucedió nada, porque no tuve infancia o, mejor dicho, tuve una infancia muy particular, tal vez difícil de imaginar, porque fui un lector furioso desde mi primer minuto de vida, un niño – por nada cambiaría esto- extraordinariamente literario.
Es este un libro de Vila-Matas. Habrá quien piense que es más de lo mismo, pero no sé muy bien por qué, me parece que es un libro de celebración, feliz, por estar vivo, casi juvenil. Es una obligación leerlo despacio y ver cómo desgrana su amor a la literatura y a los meandros por donde le ha hecho transitar la lectura, como quien se sorprende tras emprender un paseo sin rumbo, al encontrar una feliz e inesperada aventura al doblar una esquina. Ingenio, sí, más de lo mismo, pero también un alegre homenaje a la buena literatura, fuera de lo que dicta el mercado, atenta solo a la emoción de descubrir y emocionar.



