Mis fantasmas

Mis fantasmas
Gwendoline Riley
Con traducción de Ce Santiago
Sexto Piso, 2024

Quizá una de las claves para entender una mala relación entre padres e hijos es qué distinto es lo que busca cada uno, lo que les gustaría que fuese y no es. Eso, e inevitablemente ligado, lo que ambos deciden ocultarse para preservar lo que quieren ser para el otro y lo que quieren proteger y guardar solo para sí mismos. Lo que muestran y lo que callan, la exposición de lo superfluo y la ocultación de lo importante: “lo que ansío en un encuentro entre tú y yo y la insatisfacción que acarrea el antes, durante y después de vernos.”

Es quizá más difícil cuando los padres están divorciados y demandan por separado. Es por eso quizá, que la autora utiliza a esta primera persona de nombre Bridget, a cuyo padre nos presenta como un ser primitivo, torpe, no exento de ternura para nosotros, lectores desconcertados por la crudeza disfrazada de humor, y que se convierte en fantasma antes de morir porque entre ellos solo existe un relación basada en “los mandatos legales».

Por ello el principal protagonismo se lo lleva la relación con su madre, y tras unas primeras páginas de diálogos y situaciones incompletas, desconcertantes, de nuevo narradas con humor, el lector percibe que está ante un juego de ocultación. Porque la voz es única y desenfadada pero la autora, en un juego de conversaciones y situaciones que se van presentando como cajas de secretos, va dejando llaves para desentrañar muchos de los misterios de la insatisfacción humana.

Raquel Francisco

Deja un comentario