La alquimia del tiempo
John Banville
Con traducción de Miguel Temprano García
Alfaguara, 2022


«Dublín nunca fue mi Dublín», dice John Banville al inicio de La alquimia de tiempo.
Desde niño, el autor nacido en Wexford, realizaba un viaje en tren a la capital acompañado de su tía como regalo de cumpleaños. Es ese el detonante que activa la memoria para adentrarse en la ciudad y en sí mismo porque «¿cuándo el pasado se convierte en pasado?». Lejos de ser las memorias de un escritor, esta pequeña guía del Dublín de la segunda mitad del siglo XX, es un recorrido por la capital irlandesa cuna de grandes literatos, tan presente en los libros que cuando Banville quiso hacerla suya se encontró que era propiedad de Joyce.
Pero «el genio no es otra cosa que la infancia formulada con precisión», dice el autor citando a Baudelaire, entendiendo el genio como el “daimon” griego, la esencia del hombre. Y es en la observación de ese Dublín y sus habitantes donde Banville descubre que la creación consiste en uno mismo y sus accesorios pero también “el mundo de las demás personas, de los demás fenómenos, de las demás cosas.”
Que Dublín hubiera sido conquistada geográficamente por Joyce no impidió que moldeara a Banville, pues en este libro lleno de frases de auténtica admiración a la ciudad y sus habitantes existe también la oscura Dublín impregnada de literatura, catolicismo férreo, política y violencia, donde se forja el escritor que no mira únicamente la parte más bella de la vida, también mira a través del cristal “donde puede ver su reflejo más oscuro y amenazador”.
Un delicioso híbrido que sirve al lector tanto de guía de la capital irlandesa como de paseo por la forja de un escritor.
Raquel Francisco



