Los hijos de la viuda
Una novela corta llena maestría literaria y poder visual, a la que se asiste con el corazón encogido pero de la que se disfruta enormemente por su capacidad para retratar un tipo de crueldad.
Una novela corta llena maestría literaria y poder visual, a la que se asiste con el corazón encogido pero de la que se disfruta enormemente por su capacidad para retratar un tipo de crueldad.
Davydov narra esta historia con una escritura que desprende sed de libertad en sus diálogos, una escritura gamberra y tierna, inocente y provocadora.
Una novela tan cruda como delicada, ese difícil efecto que se logra cuando el narrador es habilidoso en el uso de matices para crear la mirada de cada personaje y su entorno.
No cabe duda de que la prosa de Clemens J. Setz es virtuosa, el ritmo de su narración equilibrado y la estructura de su novela fascinante.
Una novela con un relato exhaustivo del matrimonio, de la evolución de las amistades que acompañan nuestras vidas, del tránsito físico a la vejez y del mental.
El amor, la incapacidad de comunicar los sentimientos, la culpa y las pequeñas traiciones, como chinas en los zapatos de cualquier vida.
Fulgencio Argüelles nos vuelve a regalar con esta novela esa escritura privilegiada y calmada repleta de tiempo sosegado y humanidad.
Literatura con nombres y apellidos pero que sirve para contar las vidas de muchas flechas familiares de esa época y de la nuestra.
Un libro para leer, para regalar, para compartir, para dejar abandonado en las mesas de los compañeros de oficina y a los amigos.
Un libro de una belleza y capacidad de introspección que nos lleva desde la simpleza de una mirada, a una complejidad llena de matices que no alcanzamos la mayoría de las veces a entender.