La noche devastada
La casa devastada reparte por sus habitaciones temas como el duelo, la sexualidad, los traumas, la violencia o la venganza.
La casa devastada reparte por sus habitaciones temas como el duelo, la sexualidad, los traumas, la violencia o la venganza.
Una extraordinaria primera novela que huele a salitre, se envuelve con la espuma de las olas que rompen furiosas contra las rocas y evoca la magia de las ancestrales tierras gallegas.
Un relato de supervivencia narrado en capítulos breves que avanzan impregnando la lectura de esa angustia provocada por el lento devenir de los días.
Carrère nos lleva de un lado a otro, nunca nos deja elegir la puerta que abrimos, pero siempre nos atrapa. Parece un Steve Jobs de la literatura, niega tu capacidad para elegir y lo hace por ti y te deja, al final, deseando que siga tirando de tu mano arrastrándote.
Un libro cargado de empatía, imprescindible para los que ven en la literatura parte de su identidad, y para todos los que cuando van solos, recuerdan conversaciones, tacto, miradas, lo que les ha hecho quienes son, el testimonio escrito en las huellas de la cara, las arrugas de las manos.
Es emocionante intentar intuir las aguas internas de una masculinidad que también se ha intentado reducir al estereotipo, homogeneizar, pero que escondía identidades, sueños y voluntades diversas.
Un libro hermoso, diferente, tierno e inteligente que nos da una justa medida del valor de su autor.
Una novela donde lo existencial se mezcla con el humor, el drama con la ironía, y donde la justicia prevalece, o cuanto menos se conjuga, con la superación del drama personal.
Una historia épica que narra la vida de un pequeño granjero y criador de ovejas en un aislado páramo en la inclemente naturaleza islandesa.
La Antídoto tiene magia, humanidad, dolor, corrupción, crea atmósfera y comunidad, entre los personajes y con el lector, para beber del pasado y recordarnos el desafío de cómo no queremos afrontar el futuro.