Mi tabla de súplicas

Mi tabla de súplicas
Keiler Roberts
Traducción del inglés de Alberto García Marcos
Alpha Cómic, 2022


Ya nos habían traído al español Isolada, su anterior trabajo. Por lo que lanzarse sobre esta nueva entrega está justificado.

Un dibujo sencillo pero expresivo y unas breves historias que son al cómic lo que a la vida las conversaciones que uno va teniendo con el quiosquero, la panadera, el electricista, la cartera… si no va todo el día con el móvil en la mano, claro.

El humor de Roberts es genuino, entre Eugenio y Larry David: inteligente, tierno, extraño. Las escenas de su vida cotidiana, sus interacciones con su marido, su hija, su madre o su perro están trufadas de las imágenes donde la autora aparece tumbada, apenas capaz de sostener el pulso de su vida y no llorar permanentemente, alguien que podría ser la protagonista de Mi año de descanso y relajación.

Pero acaba ganando fondo cuando reflejan la capacidad para salir a flote y ser aceptada en su entorno con sus rarezas, rodeada de amor sin juicio, en el que tu hija te dice «tranquila no me estás desgraciando» y de repente se eleva como alguien empático capaz de entender la disidencia social que representa su madre y aceptarla tal cual es.

Me pasa al leerla que recuerdo los poemas del genio Pedro Casariego Córdoba en La vida puede ser una lata, y me da pena pensar que él viviera en otra época, que ahora su ternura y sensibilidad serían lo más moderno.

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