Cómo no hacer nada

Cómo no hacer nada: resistirse a la economía de la atención
Jenny Odell
Traducción de Juanjo Estrella
Ariel, 2021

Cómo no hacer nada es el ensayo del que todo el mundo está hablando o del que todo el mundo debería estar hablando. Quien me conoce sabe que al menos yo estoy hablando de él sin parar. Pido perdón, pero voy a seguir un poco más.

Jenny Odell debuta como escritora con este libro lleno de observaciones, paseos y pensamientos, estudios tecnológicos, ecológicos, utopías y miradas comprensivas al pasado. 

Odell es artista plástica, born and raised en San Francisco, cuya obra casi siempre ha estado ligada al uso de los ordenadores y la tecnología. Pero su único interés real por ésta (como explica en la introducción) es el uso que pueda darle para acercarse más a la realidad física. Porque ella, realmente lo que es, es una creadora de arte digital sobre el mundo físico, nuestro último punto de referencia común.

La autora comienza el ensayo preguntándose qué significa realmente ser útil y cómo se entiende la utilidad y la productividad en la época actual. Una época compleja, que exige conversaciones y reflexiones igualmente complejas, que necesitan de un tiempo y un espacio para poder aparecer, pero que no lo tienen. Odell empieza rechazando «el marco de referencia en que que nuestro valor viene determinado por la productividad, la fortaleza de la propia carrera y la iniciativa individual». Y propone girar la mirada hacia la época y el lugar presentes y hacia las personas que están aquí con nosotros y nosotras, y negarnos a creer que no son suficientes.

Continúa por articular una defensa de la nada. La nada, no como un lujo ni una pérdida de tiempo, sino como antesala necesaria para el pensamiento, para después tener algo que decir. Y para ello comparte su preocupación ante la economía de la atención, ya que «a corto plazo, las distracciones y persuasiones nos pueden impedir hacer lo que queremos hacer, pero a largo plazo pueden acumularse e impedirnos vivir las vidas que queremos vivir, o peor aún, socavar nuestra capacidad de reflexión y autorregulación, por lo que nos costará más “querer lo que queramos querer”».

Si empezamos a prestar atención a eso e intentamos recuperar el control sobre nuestra propia atención para hacerla más fuerte, más resistente y más profunda, ésta será menos susceptible a la apropiación. Porque «prestar atención a algo es resistirse a prestar atención a otras cosas; significa negar y frustrar constantemente una serie de provocaciones que quedan fuera de la esfera de la atención. Lo contrario es la distracción, en que la mente está desarmada, señala en muchas direcciones a la vez y se impide la acción con sentido».

Y esto son solo unas pequeñas pinceladas sobre los conceptos a los que la autora vuelve una y otra vez a lo largo del libro. Se acerca a ellos desde diferentes puntos de vista, de manera inclusiva, pensado soluciones e imaginando otras posibilidades de estar en el mundo, de relacionarnos con los y las demás, con la naturaleza, con nuestro tiempo y con nosotros y nosotras mismas.

Es una lectura revolucionaria, lúcida y altamente agradable, ya que Odell lo que está haciendo es un ejercicio de generosidad, compartiendo desde un lugar tranquilo y reposado su propio aprendizaje. Nos abre una ventana de referencia y nos muestra el camino que ella ha tomado, hacia una vida de resistencia, desobediencia y consciencia. Y digo que es una lectura agradable porque su rechazo no nace del miedo, la ira, ni la histeria, sino más bien de la claridad y la atención necesarias para su articulación y organización.

Violeta Rodríguez

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