Ojos como cenizas
Piedad Solans
Temporal, 2025


Hemos leído este título con el interés por el catálogo que Temporal casa editora está construyendo, desde la curiosidad por saber qué otras lecturas posibles existen del «siglo de Berlín» —como así llama al siglo XX la contraportada—, y con el entusiasmo de acercarnos a la obra literaria de esta comisaria de arte, cuyo trabajo aborda las estructuras y tecnologías de la violencia en los conflictos bélicos.
Hay un momento en la infancia en el que uno anhela la comprensión adulta y se esfuerza en entender lo que aparentemente son complejidades, como por ejemplo la obra de Jackson Pollock. Y hay veces que la revelación ocurre no desde la investigación sino de la inocencia: puede que la historia del siglo XX, recién estudiada, a la carrera y bajo presión, tenga más que ver con el estallido plástico en el lienzo que con otras representaciones figurativas (re)conocidas hasta entonces. Esa es una de las virtudes del Arte: Pollock, junto a tantos otros, permanece ahí y en nuestra memoria, golpeando la tendencia al olvido.
Y así, como el «No.5» del pintor, Piedad Solans recorre otro Berlín que no es el del visitante, de lo pintoresco, lo ultra moderno: La exaltación de lo antiguo conviviendo con lo nuevo que convierte el horror en belleza sepultando memoria y significados. Ojos de ceniza es un lienzo salpicado de voces, de terror y miseria humana que reclama memoria. Bajo el bellísimo envoltorio que propicia el lenguaje y una prosa musical, la autora recorre los vestigios de la guerra ocultos bajo edificios y aceras, imágenes y grabaciones. Reconstrucción visual para un orden y comprensión de lo que nunca hubiera tenido que ocurrir allí y tampoco en Ucrania o Palestina, porque la mirada rebusca en el pasado para acoplarse con el presente.
Un libro profundamente bello sobre el mayor de los horrores.



