Quince años
La primavera revolucionaria
Vigdis Hjorth
Traducción del noruego de Kirsti Baggethum y Asunción Lorenzo
Nórdica, 2025


Aunque la novela no trata en absoluto de esto ni está ambientada en nuestra época, quizás tocado y obsesionado por mi entorno real, no puedo leer esta maravillosa novela sin pensar que una niña de 15 años no podría ser ahora nunca la protagonista de una novela así.
Porque la protagonista pierde el tiempo, se tiene que esforzar en llenar las horas, porque tiene tiempo para pensar y meditar sobre sí misma, su entorno físico, sus interacciones con los demás, sus sentimientos, y mucho me temo que nuestra juventud carece de ese espacio íntimo para hacerlo, quizás me equivoco.
La novela es una loa a la individualidad y a la construcción de una identidad propia a pesar de las restricciones que pueden suponer familia, religión, sociedad, educación y las ideas y obligaciones que todos estos elementos tienen sobre el individuo.
Una novela que emociona por adentrarse y reflejar la autopercepción de nuestra protagonista y permitirnos caminar, acostarnos y conversar con ella en ese momento de la vida adonde uno descubre el mundo de los adultos y al mismo tiempo empieza a querer elegir cómo va adentrarse en él, quién quiere ser.
Para todos los que de jóvenes se recuerdan pensando en lo que pensaban, estudiando los indicios y señales de su entorno, ansiando el despertar de una libertad vital para la que no sabían si estarían preparados.
Y si ahora no hay este espacio, ¿cómo se están construyendo estás nuevas personalidades? Porque siempre se hace ante restricciones y limitaciones, como si crecer fuera un combate con paredes invisibles que limitan nuestro crecimiento y libertad, pero ahora que parece que hay tanta libertad, no sé por qué siento que ya no hay lucha, no es tan fácil encontrar las fuerzas para hacerse a uno mismo.
Una gran novela, ¿lo había dicho?



