Paseo.13: Corre, rocker, ¡corre!

Me gustaba Sabino Méndez, como me gustaba Santiago Auserón o Enrique Bunbury -otra generación-, porque veía en su canciones un trabajo literario. Sus letras no eran meros chismes sentimentales, sino que había una preocupación estilística, lírica.

Omega

Omega Bruno Galindo – Lengua de Trapo Esta es la historia del mayor fracaso editorial del año. ¡Cómo crear una colección de libros sobre discos míticos de la música española! ¡Cara B! Es tan absurdo… pero ya, empezarlo con dos títulos como Omega de Morente y Una senama en el motor de un autobús de…