Distante
Valentine no tiene ningún sitio al que ir ni al que volver, simplemente va de habitación de hotel en habitación hotel, sin rebelarse contra nada porque «nos acostumbramos a todo, hasta a la vida gris».
Valentine no tiene ningún sitio al que ir ni al que volver, simplemente va de habitación de hotel en habitación hotel, sin rebelarse contra nada porque «nos acostumbramos a todo, hasta a la vida gris».