La editorial divide su catálogo en dos colecciones, cuya frontera no delimitan con tinta para que cada uno emprenda su propia aventura. Los álbumes infantiles buscan romper el cliché del libro para niños y cambian los castillos de las princesas y las mazmorras de los monstruos por la vida de ‘Salvaje’ entre animales, la poesía de las camas mágicas o el esplendor de la naturaleza que llena su ‘Bestiario’.
Por su parte, los libros ilustrados para adultos llenan nuestra Zona Reservada de clásicos atractivos, preparados para una nueva lectura fresca y detallista. Además, el rescate de ediciones ilustradas clásicas nos ha dejado sorpresas como su último ‘Robinson Crusoe’ con la traducción de Cortázar y las láminas de Carybé.
Este mes nos acompañan con ganas no solo de leer sino de admirar, de acariciar los trazos que acompañan los relatos que ya conocemos o que descubrir de una forma inolvidable.
