Una pequeña personalidad linda

Una pequeña personalidad linda
Berta García Faet
La Bella Varsovia

Berta García Faet fue ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven 2018 con Los salmos fosforitos, un libro en el que llevaba hasta las últimas consecuencias la torsión lingüística necesaria para formular un espacio acaso nuevo, acaso propio, en el que decir. Ahora, Una pequeña personalidad linda se recoge sobre sí mismo y explora, con sigilo pero extensivamente, una forma divertida de cantar, de trobar: las voces de Berta ya viven en aquella cueva que un día fabricó.

Berta García Faet es muy consciente de la tradición medieval y trovadoresca, castellana y no. Ella parte del concepto del libro medieval como una realidad compleja de dos niveles, que habla de dos tiempos y de dos espacios siempre: uno interno y subjetivo (tiempo del relato en sí mismo) y otro pretendidamente objetivo y externo (tiempo del proceso de la escritura). Sea como sea, el libro se entiende como la experiencia vital del poeta, entendida como una aventura personal, un viaje. La metáfora del libro (que es también el de una memoria) transforma toda la visión del mundo y deja ver el amor no ya como un fenómeno psíquico y patológico sino en un procedimiento hermenéutico (de lectura) y expresivo (de escritura) de la experiencia subjetiva, convirtiendo el sujeto en un intérprete de sus propias vivencias.

Berta García Faet trae al frente esta concepción medieval junto al tópico que reside intrínseco con ella del homo viator (aquí mulier viatrix, mujer viajera). El efecto del lenguaje extraño y lejano aquí y ahora convierte el libro en una especie de glosario. La voz poética recoge palabras como recoge las flores y los frutos y los coloca en su cesta que es el texto que es el mundo que es la vida. Pero los parámetros del suelo por el que se camina en Una pequeña personalidad linda no son enteramente medievales: los términos de allá se cruzan y chocan con los de acá. Intersecciones y coloquialismos actuales interfieren e interrumpen el velo mágico que nos cubre y descubre cómo se está actualizando el tópico: la aulaga es como un confeti, por ejemplo. El libro tiende a trobar la oralidad trovadoresca y, con ello, la voz poética da y esconde lo requerido hacia su público, cuenta que se guarda algún secreto y deja la traca, los petardos y los fuegos artificiales para un rompedor final.

Con Una pequeña personalidad linda se redescubre, como escribe Dante, «que el Amor (…) lo lleva arriba». Dante (personaje) no era capaz de llegar a comprender el amor, «tan sutil le habla al triste corazón que le hace hablar». La viajera garcíafaetiana tampoco comprende muchas cosas. Ni es necesario. Hace lo que no sabe hacer. Escribe como no sabe escribir. Y si se cura, es un secreto. No necesitamos saberlo. La vida, el libro, es un proceso.

Andrea Navacerrada

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