No digas nada

No digas nada
Patrick Radden Keefe
Reservoir Books, 2020

No digas nada es un repaso a la no tan lejana historia del IRA en Irlanda del Norte. 

A través de las historias de varias personas afectadas de una manera u otra por el conflicto, el autor termina componiendo un todo. Y es que no hace falta buscar mucho, ya que cualquiera que viviese (o viva) en Gran Bretaña o Irlanda, ha sufrido las consecuencias. 

Pero hay que tomar decisiones y Radden Keefe elige a dos ex – militantes del IRA, Dolours Price y Brendan Hughes, para narrar a través de sus experiencias, la historia desde los inicios del resurgimiento de esta banda armada a finales de los sesenta. También nos habla de Jean McConville, una ama de casa viuda madre de 10 hijos de entre seis y 16 años, a la que el IRA hace «desaparecer» en el 72. Serán sus hijos e hijas los que cuenten su historia y continúen luchando por encontrar el cuerpo (y por sobrevivir).  El autor también nos habla de Frank Kitson, Oficial General de Ejército Inglés durante los años más violentos del conflicto, de Gerry Adams, líder del IRA durante mucho tiempo, y de muchas otras personas más, ofreciendo así una imagen muy completa de lo que fueron esos años.

Y de lo que siguen siendo, porque aunque el IRA haya abandonado las armas, el conflicto sigue muy presente. Irónicamente, ahora con el Brexit, ha vuelto a ocupar el centro de las discusiones políticas.

Mejor libro del año 2019 según el New York Times, esta novela o crónica es una lectura apasionante, que te atrapa desde la primera página y no te suelta hasta el final. Es casi una novela de suspense, pero peor, ya que todo lo que narra no es ficción si no la más dura de las realidades de nuestros vecinos del Norte.  Su autor hace un trabajo de estructuración fascinante, ya que no sabes exactamente por dónde te va llevando en cada momento, pero tú vas con él. Y es que Radden Keefe tampoco sabía que su investigación terminaría donde termina. Él se propuso estudiar uno de los casos concretos de desapariciones, pero se vio envuelto en un entramado tan grande y tan interconectado que no pudo quedarse en lo anecdótico. Y menos mal.

Violeta Rodríguez

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