Personajes desesperados

Paula Fox
Traducción del inglés de Rosa Pérez Pérez
Sexto Piso

Cuando Jonathan Franzen abre el telón de esta novela, nos habla de la prosa de Fox a la altura de Udike, Roth y Bellow y cada vez más alto con cada relectura. Las primeras páginas de Personajes desesperados comienzan con esa expectación, y con las ansias lectoras nos encontramos con unos protagonistas que no tienen ganas de ser «el gran ejemplo americano», pero algo en sus dudas e incertidumbres se esconde de maravilla como el vivo retrato de una sociedad algo hastiada, que quiere seguir sintiéndose joven pero que ya se ha acomodado demasiado como para entender las dudas. 
Sophie y Otto viven en una preciosa casa en un barrio lleno de ruido y suciedad, pero del que esperan una clara mejora que rentabilice su inversión. Otto trabaja como abogado en un bufete en un momento extraño, con su socio y mejor amigo fuera y sin mostrar un poco de cercanía a quien tantas cosas ha pasado a su lado. Sophie traducía pero ahora el francés le produce más ennui que ganas de lectura, tiene un algo por dentro que, para definirlo, se deja apresar por el miedo a la rabia que esconden las uñas de un gato callejero.

El insomnio, lo oculto y las derivas que se han ido escondiendo durante años van apareciendo en la superficie de sus vidas atraídas por las olas de la incertidumbre, de una madurez sin hijos ni sueños de juventud cumplidos. Personajes desesperados agita distintos territorios cada pocas páginas, como si el terremoto de la vida fuera más un seísmo constante que una gran grieta.

Pilar Torres

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